Julián Álvarez atraviesa un período complicado en el Atlético de Madrid. Más allá de la tensión que generó su intento de transferencia a Barcelona, la Araña aún no ha encontrado consistencia en el campo. En el triunfo 2-0 sobre Manchester United en la Champions League, volvió a quedarse sin anotar y fue reemplazado a los 25 minutos del segundo tiempo.
El partido le permitió al Atlético recuperarse tras la derrota inicial contra Liverpool. Pablo Barrios abrió el marcador apenas en el primer minuto, aprovechando una salida del defensa Cuti Romero que derivó en un pase de Lee al vacío. Adelante, Álvarez se movió constantemente para despegarse de los defensores, pero su búsqueda de conectar con compañeros no prosperó.
Cerca pero sin precisión
En la segunda mitad, Álvarez tuvo una oportunidad clara. Metió un cabezazo de zurda a los nueve minutos que impactó en un poste. Fue el momento más cercano al gol de una actuación que reflejó apresuramiento y falta de precisión en los pases. Sus movimientos fueron celebrados en algunos tramos por la hinchada, pero el panorama general sigue siendo el de una reacomodación lenta.
Cuando fue sustituido por Lookman, el Metropolitano se dividió entre aplausos y silbidos. Un cambio de clima respecto a sus presentaciones anteriores, cuando el repudio fue más contundente. Aunque aún hay resistencia, el ambiente mejora. Álvarez llegó al estadio con 289 minutos jugados en la temporada (cuatro partidos de Liga y dos de Champions) sin haber marcado, más allá de una asistencia.
La presión de la confianza
En sus dos temporadas anteriores en el Atlético, Álvarez registró 17 goles en 26 encuentros de Champions League, con un promedio notable como local. En el entorno del club confían en que el gol llegará y el reencuentro con la hinchada se completará. El desenfoque de los últimos meses, ocasionado por el conflicto con la dirigencia, aún tiene peso en su rendimiento. La clave, para muchos analistas, es que el entrenador siga depositando confianza en él para recuperar la efectividad perdida.