El equipo de hockey Buffalo Sabres llegó a la NHL en 1970, en la ciudad ubicada al extremo oeste de Nueva York. La franquicia necesitaba un nombre que la diferenciara de su predecesor, los Buffalo Bisons, por lo que los propietarios convocaron a un concurso para encontrar la identidad ideal.

Entre las propuestas circularon los Buzzing Bees y los Flying Zeppelins, pero ganó Sabres. El motivo era simbólico: los dueños consideraban que el sable era el arma propia de un líder, útil tanto para el ataque como para la defensa. Además, buscaban conectar con la iconografía de la Guerra Civil estadounidense.

Hay un detalle lingüístico curioso: en inglés estadounidense se escribe saber, pero la directiva eligió la ortografía británica sabre. La razón era práctica: esa palabra coincide con su equivalente en francés, lo que permitiría atraer a la audiencia canadiense cercana.

Logos que reflejan la historia del equipo

El primer escudo del club mantenía una clara conexión con el pasado: mostraba un bisonte americano embistiendo dentro de un círculo azul, con dos sables cruzados debajo. Ese diseño perduró décadas.

En 1996, tras un cambio de sede, el equipo adoptó un logo completamente distinto: una cabeza de bisonte blanco en ataque, sin ningún rastro de los sables originales. Los colores también cambiaron del azul al rojo.

En 2006 volvieron al azul, pero con un bisonte amarillo estilizado que los aficionados bautizaron como Buffaslug, en alusión a las babosas amarillas. Ese diseño generó críticas y no perduró. Finalmente, en 2010 el equipo decidió recuperar el logotipo de su fundación, que es el que mantiene en la actualidad.