En su primera rueda de prensa con el Real Madrid después de 231 días, Kylian Mbappé realizó un gesto que pasó desapercibido para pocos. Mientras se acomodaba en la sala de prensa antes del debut del equipo blanco en Champions League, el delantero francés vio una botella de Gatorade ubicada junto a su micrófono, le dio la vuelta para ver la marca y la apartó hacia el suelo.

Tres minutos después, alguien volvió a colocar otra botella idéntica en el mismo lugar. Mbappé respondió con el mismo gesto: la retiró nuevamente. La acción remite directamente a lo que hizo Cristiano Ronaldo años atrás durante la Eurocopa 2020, cuando apartó dos botellas de Coca-Cola durante una conferencia de prensa y mostró su propia botella de agua como alternativa.

Un patrón de control sobre su imagen

El rechazo de Mbappé a la bebida no es un acto aislado. Forma parte de una estrategia consistente del jugador por proteger su marca personal y tener mayor control sobre las marcas con las que se asocia públicamente. El galo ya había mostrado su malestar en 2023 cuando el París Saint-Germain lo utilizó como rostro principal en una campaña de abonados sin su autorización previa.

Con la selección francesa también adoptó una posición firme al negarse a participar en ciertos actos publicitarios. Su objetivo era revisar los acuerdos sobre derechos de imagen para evitar vincularse con patrocinadores que él no hubiese elegido o que no beneficiaran su reputación.

Marca protegida

Mbappé actualmente cuenta con siete marcas registradas ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. Además, fue uno de los primeros futbolistas en registrar como marca la pose característica con la que celebra sus goles, un movimiento que también protegió Jude Bellingham. Esta defensa de su imagen refleja cómo los jugadores modernos entienden su presencia pública como un activo valioso que requiere gestión profesional y deliberada.