El Barcelona goleó 5-1 al Feyenoord en la primera jornada de la Champions League. Raphinha anotó dos goles, pero su trabajo más importante fue invisible en el marcador: sostener el ánimo de Lamine Yamal, su compañero de ataque que tardaba en encontrar la portería.

Durante el partido, el capitán brasileño se acercaba constantemente a su extremo derecho para darle ánimo. La estrategia funcionó. Yamal finalmente marcó de falta directa, y lo primero que hizo fue buscar a Raphinha en el césped del Camp Nou para compartir la alegría.

El rol del capitán en los altibajos

Después del encuentro, Raphinha explicó cómo conoce a su compañero lo suficientemente bien para detectar cuándo necesita un empujón emocional. Según dijo, Lamine se estaba frustrando porque las cosas no le salían como quería. El brasileño le anticipaba que marcaría, y así sucedió.

Para Raphinha, este tipo de comportamiento es lo que distingue a un equipo ganador. Celebrar los goles de otros con la misma intensidad que los propios, mantener la confianza en los compañeros durante los momentos bajos: esos son los detalles que construyen equipos fuertes a lo largo de una temporada.

Rendimiento colectivo en Champions

El delantero destacó que el Barcelona controló el partido desde el inicio y generó suficientes oportunidades. Aunque no convirtió todas, la victoria abultada contra Feyenoord deja al equipo con buena sensación para continuar en la competición europea.