En institutos y colegios españoles ganó fuerza una nueva tendencia: las cuentas curis. Se trata de perfiles de redes sociales que publican imágenes satíricas con situaciones cotidianas de la escuela. El punto central es que reconstruyen escenas reales con un humor que solo quienes están adentro del aula entienden completamente.
El fenómeno atrajo a cientos de jóvenes a abrir estos perfiles bajo el nombre del centro educativo. Cada publicación recrea momentos escolares de forma irónica, ya sea a través de capturas editadas, dibujos o animaciones que parodian lo que sucede a diario entre alumnos.
De los memes antiguos a los curis de institutos
El origen está en una evolución de internet. Desde hace años circulaban recreaciones satíricas de escenas de videojuegos, películas y series de animación. Alrededor de 2016, fueron populares los que usaban a Bob Esponja o juegos móviles de moda como Clash Royale. Ese tipo de contenido se difundía en grupos de Facebook, donde también se popularizó el shitpost, una forma de humor absurdo deliberadamente fuera de contexto.
Estas imágenes se crean mediante rotoscopia, una técnica de animación que toma un vídeo como referencia y replica exactamente los gestos y movimientos de personas reales.
El riesgo: de la sátira al acoso
El éxito de las cuentas curis radica en que permiten a los alumnos expresarse con libertad a través de dibujos satíricos. Pero el fenómeno genera preocupación en directores y padres: estas publicaciones pueden convertirse en ciberbullying.
En sus versiones más graves, las imágenes incluyen mensajes ofensivos con contenido racista, gordófobo, homófobo o clasista. Quienes administran estas cuentas pueden enfrentar medidas disciplinarias del centro: amonestaciones, castigos, o en casos extremos, la intervención de la Policía.
Así, lo que comenzó como una forma inocente de humor digital se posiciona como un desafío que escuelas y familias deben aprender a gestionar.