A finales de agosto, la central de alarmas alertó sobre un robo en curso en una vivienda de Corral de Almaguer, Toledo. Una patrulla de la Guardia Civil, con apoyo de policías locales, llegó rápidamente al lugar y encontró a uno de los presuntos ladrones escapando de forma poco convencional: saltaba de tejado en tejado y atravesaba los patios de las casas vecinas en una fuga que cubrió buena parte del casco antiguo del pueblo.

El clímax en una zona sin salida

La persecución nocturna terminó cuando los agentes acorralaron al joven en un lugar sin escape. En ese momento, el fugitivo sacó de su ropa un bastón-estoque e intentó atacar a los policías. El forcejeo dejó heridos a dos guardias civiles y un agente de la Policía Local. Durante la acción, los uniformados lo redujeron.

Dentro de la vivienda y en los alrededores, los agentes encontraron distintos objetos ya reunidos, aparentemente listos para ser retirados del domicilio.

Qué es un bastón-estoque

Se trata de un bastón común que oculta una hoja delgada en su interior, escondida bajo el puño o el regatón. Su diseño permite que pase desapercibido como un accesorio cotidiano. El objeto tiene una larga historia: durante el siglo XIX era casi obligatorio entre la burguesía europea como un complemento elegante con una funcionalidad secundaria oculta.