Brady Rogers se presentó a las elecciones municipales de Kelowna, en la Columbia Británica, con una propuesta de campaña fuera de lo común: la honestidad sobre sus propias limitaciones. Sus pancartas llevaban mensajes como "Apenas quiero hacer esto", "Solo intento pagar el alquiler" y "No tiene que ser tan difícil". La estrategia se volvió viral en las redes.
La página web de su campaña profundizaba en el tono burlón. Respondía las preguntas básicas de forma desalentadora: "¿Me gusta la política? No. ¿Sé lo que hago? No. ¿Estoy cualificado? Tampoco". A pesar de esta presentación poco ortodoxa, o quizá gracias a ella, Rogers logró conseguir seguidores que lo llevaron a las urnas.
Los resultados hablaron por sí solos
En las elecciones municipales, Rogers obtuvo 12.635 votos en una contienda con 37 candidatos. El resultado preliminar lo colocó en la cuarta posición, lo que significa que conquistaría un asiento en el consejo municipal si los números se certifican oficialmente.
Después de que se anunciaran los resultados, Rogers compartió un vídeo aclarando el alcance de su broma. Explicó a los medios que, más allá del tono jocoso de su campaña, tenía intención de trabajar con seriedad en el cargo. Reconoció que jamás había ejercido como político profesional, pero sostuvo que poseía experiencia práctica relevante para desempeñar el puesto.