A finales del verano, los calabacines llegan a su mejor momento: más sabrosos y con precios más bajos que en otras épocas del año. Combinados con atún de lata —un producto que casi todos tenemos disponible— resultan en una cena rápida, económica y equilibrada.

Preparación paso a paso

El proceso es directo. Primero, cortá los calabacines en láminas muy finas. Si contás con una mandolina, la tarea se simplifica considerablemente. Saltea las láminas brevemente en una sartén con un poco de ajo durante aproximadamente un minuto, luego apaga el fuego.

Condimentá con sal, pimienta negra y las hierbas que tengas a mano —orégano funciona muy bien—. Agregá el atún escurrido y revolvé bien para que se integren todos los sabores. Ya está listo para servir.

Personalizaciones opcionales

El plato base es ya completo, pero podés añadirle toques finales si lo deseás: un poco de ralladura de limón fresco o nueces picadas complementan bien el sabor. Ninguno de estos agregados es obligatorio; depende de tus preferencias y de lo que dispongas en ese momento.

Lo interesante de esta receta es que no requiere habilidades especiales ni ingredientes difíciles de conseguir. Es el tipo de comida que funciona cuando querés algo nutritivo sin gastar tiempo ni dinero.