Pérgamo, la librería más antigua de Madrid, echará definitivamente sus puertas el 17 de noviembre. Los dueños del local donde funciona desde 1946 en la calle General Oráa decidieron no renovar el contrato de alquiler, lo que fuerza el cierre después de ocho décadas de operación continua.

El responsable del negocio, Pablo Cerezo, comunicó el cierre a través de un comunicado. Pese al anuncio, la librería mantiene su calendario de eventos y presentaciones abierto durante el mes que resta hasta la clausura. Cerezo y su equipo ya trabajan en identificar un nuevo espacio donde continuar con las operaciones.

La presión de la especulación inmobiliaria

Cerezo vinculó directamente el cierre a la presión inmobiliaria que sufre Madrid. Destacó que librerías como Pérgamo operan con márgenes económicos más ajustados que otros negocios, lo que las hace más vulnerables cuando los propietarios de inmuebles optan por alquileres más rentables. Para Cerezo, estas situaciones obligan a reflexionar sobre qué modelo de ciudad se quiere: una pensada para quienes la habitan o una orientada hacia inversores externos.

Una comunidad que resiste

La librería ya enfrentó una crisis similar hace cinco años, cuando los anteriores dueños se jubilaron. En ese momento, Cerezo y su equipo asumieron la operación y lograron mantener el negocio funcionando. Cerezo subraya que Pérgamo cuenta con una comunidad leal particularmente grande, aspecto que no comparten muchas librerías independientes de la capital madrileña.

El responsable advierte que el cierre de Pérgamo podría ser precursor de otros cierres similares en el sector cultural de la ciudad, una tendencia que describe como "frustrante" ante la reducción de espacios públicos y culturales tradicionales.