Las redes sociales multiplican tutoriales de manualidades para Halloween, y uno de los más populares aprovecha lo que la mayoría tira a la basura: los tubos de papel higiénico. La idea es simple, ingeniosa y sorprendentemente efectiva: convertir ese cartón en calabazas decorativas.
El procedimiento no requiere habilidades especiales ni herramientas peligrosas. Se corta el tubo en pequeños fragmentos y se pasa cuerda de color naranja a través de ellos, tirante hacia arriba para simular los surcos naturales de una calabaza real. Cada pasada de cuerda marca un pliegue, y el efecto visual se replica con precisión. Una vez que la estructura está lista, se ata la cuerda en el centro para mantenerla compacta.
El toque final llega con el tallo. Se usa otro fragmento de cartón enrollado, o bien se pueden incorporar ramas secas para lograr un acabado más rústico y artesanal. Algunas versiones se cubren con tela para un efecto más contundente, mientras que otras se pintan directamente.
Por qué funciona como manualidad
El atractivo de esta técnica va más allá de lo decorativo. Como actividad para niños, es accesible: no hay cortes ni riesgos, y cada calabaza resulta única porque depende de cómo el creador distribuya la cuerda y elija los materiales complementarios. Es una forma de demostrar que la creatividad no necesita presupuesto ni artículos especiales.
El resultado final tiene aspecto de tienda: las calabazas lucen profesionales, ideales para adornar estanterías, mesas o ventanas durante la temporada otoñal. La viralidad en plataformas como TikTok ha popularizado el truco, con cientos de versiones y variaciones que siguen sumándose.