Durante siglos, la cultura española dejó huellas profundas en otras partes del mundo. Un nuevo libro de divulgación histórica explora cómo sucedió esto a través de anécdotas concretas y sorprendentes que conectan España con la moda, la literatura, la cocina y hasta los castillos de Disney.
El negro elegante, los cowboys y Sinterklaas
La influencia comenzó en las cortes europeas de la edad moderna. El tinte negro extraído del palo de Campeche, un árbol de Yucatán, se convirtió en símbolo de elegancia durante el reinado de Felipe II, estableciendo un estándar de moda en Europa. La tradición ganadera española también cruzó océanos: los cowboys norteamericanos tienen raíces en las prácticas de cría de ganado de Andalucía. Incluso Sinterklaas, el personaje holandés que trae regalos a los niños, tiene orígenes españoles, vinculado a una tradición que llegaba desde España en barco cada año.
Sabores, arquitectura y literatura que viajaron
La gastronomía española sedujo paladares internacionales. El vino de Jerez llegó a Inglaterra y se volvió tan popular que Shakespeare lo mencionó en sus obras. Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, tuvo un papel importante en difundir el gazpacho por París.
La arquitectura española también dejó marca. Las bóvedas diseñadas por Rafael Guastavino se encuentran en edificios estadounidenses, y Nueva York tuvo réplicas de la Giralda, incluso en el antiguo Madison Square Garden. El Pabellón Español en la Feria Mundial de Nueva York en 1964 también recibió reconocimiento internacional.
La literatura amplificó esta influencia. La novela "Fiesta" de Ernest Hemingway popularizó los Sanfermines de Pamplona entre lectores anglosajones, convirtiendo la ciudad en destino de viaje. Hasta Disney se inspiró en el Alcázar de Segovia para diseñar el castillo de Blancanieves.
El libro también rastrea conexiones con artistas y creadores como Balenciaga, Dalí, Orson Welles y vincula una historia de naufragio español con la novela "Robinson Crusoe".