El Consejo de Ministros de España aprobó en octubre la declaración del Faro de Trafalgar como Bien de Interés Cultural (BIC), el nivel máximo de protección que permite la ley de Patrimonio Histórico. El faro se ubica en Barbate, en la provincia de Cádiz, sobre un tómbolo frente a las costas donde ocurrió la batalla naval de 1805.
La estructura data de finales del siglo XIX y fue diseñada por el ingeniero Eduardo Saavedra y Moragas junto con otros especialistas formados en la Escuela de Caminos. Se encendió por primera vez el 15 de julio de 1862 como parte del Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas españolas. Desde entonces funciona de manera ininterrumpida.
Una construcción singular
La torre tiene forma troncocónica, construida en mampostería, y sobrepasa los 35 metros de altura. Su organización alrededor de un patio central la diferencia de otros faros españoles. Aunque recibió mejoras y adaptaciones tecnológicas a lo largo de los años para mantenerse actualizado, conserva su esquema compositivo original.
Inicialmente su luz alcanzaba aproximadamente 19 millas (unos 30 kilómetros). Posteriormente se modificó la óptica para ampliar el haz hasta las 40 millas (64 kilómetros), aumentando su capacidad de navegación.
Protección sin interferencias
La nueva categoría protege los valores históricos, científicos y técnicos del faro. Sin embargo, esto no afectará su funcionamiento operativo ni limitará el mantenimiento, actualización o instalación de equipos necesarios para que continúe cumpliendo su rol en la seguridad marítima, incluyendo posibles avances tecnológicos futuros.
El faro está adscrito a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y forma parte de un entorno natural protegido desde 1989: el Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate. En 2017 ya había sido catalogado entre los faros con valor patrimonial de España.