Galicia produce pulpo de calidad en toda su geografía, pero existe un consenso gastronómico que sorprende a los visitantes: el pulpo a feira mejor preparado no está en la costa, sino en el interior de la región, a unos 95 kilómetros del océano.
Esta particularidad no es nueva. La tradición de preparar pulpo en los mercados (a feira) del interior gallego data del siglo XII, lo que le otorga credibilidad histórica al fenómeno. La preparación típica requiere elementos simples: el cefalópodo bien cocido, un buen aceite de oliva, sal y frecuentemente servido con pan para aprovechar todo el jugo del plato.
Mercados y tradición en el interior
Pueblos como Aguiño concentran mercados tradicionales donde se encuentran ejemplares de alta calidad. Estas zonas mantienen la preparación artesanal del plato, respetando técnicas que pasaron de generación en generación. La diferencia con las versiones costeras radica probablemente en la procedencia del producto, el tiempo de cocción y los ingredientes locales que complementan la receta.
Aunque también en lugares costeros como Bueu se preparan variantes notables —como la famosa tortilla de pulpo—, el pulpo a feira en su forma clásica parece encontrar su punto óptimo en las mesas del interior gallego.
Cómo disfrutarlo
Para una experiencia completa, los viajeros suelen armar una ruta que incluya diferentes formas de cocinar el cefalópodo a lo largo de Galicia. La bebida tradicional es vino blanco bien frío, y el pan es un elemento imprescindible para rebañar la salsa del plato. El escritor Álvaro Cunqueiro sintetizó el concepto: el pulpo debe comerse a la sombra en verano, acompañado de buen pan para aprovechar cada gota de su guiso.