Cuando la semana arranca sin energía para experimentos en la cocina, una comida que sea sabrosa, relativamente sana y lista en minutos cambia el ánimo. El pollo al curry responde a estas tres necesidades con ingredientes accesibles que ya suele haber en la despensa.
Lo que necesitás
La lista es corta: pechugas de pollo, curry en polvo, leche de coco, cebolla y ajo. Nada más es estrictamente obligatorio, aunque cilantro, jengibre y guindilla potencian bastante el resultado. Si en casa no hay leche de coco, se puede reemplazar por nata líquida, aunque la aportación calórica crece.
Los pasos
Comenzá con un sofrito de cebolla, ajo y, si decidís sumar, jengibre y guindilla. Mientras eso toma color, cortá las pechugas en dados y añadílas a la sartén. Una vez que la carne empiece a sellarse, vertés la leche de coco y el curry en polvo. Dejas que se termine de cocinar sin prisa; en total, desde que enciendes la hornalla hasta tener el plato listo no pasarán 10 minutos.
Esta estructura funciona con otras proteínas: pavo, ternera, gambas o tofu dan buenos resultados. El acompañamiento ideal es arroz basmati, aunque cuscús también combina bien. Lo interesante de este plato es que no deja lugar para errores: es difícil que algo salga mal cuando los ingredientes y el método son tan directos.