La salsa blanca que acompaña los kebabs y shawarmas es una emulsión cremosa basada en yogur griego. Su éxito está en el balance: no es demasiado líquida ni demasiado espesa, y combina la acidez del limón, el frescor de la menta y el ajo sin que ninguno domине el sabor. El toque de mayonesa le da esa consistencia característica que la hace irresistible.

Ingredientes para dos personas

  • 250 ml de yogur griego
  • 2 cucharadas de mayonesa
  • 1 diente de ajo
  • Zumo de medio limón
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de comino molido
  • Perejil picado
  • Una pizca de sal

Pasos para prepararla

Comenzá mezclando el yogur con la mayonesa en un cuenco hasta lograr una mezcla homogénea sin grumos. Rallá el ajo y agregalo junto con el zumo de limón, el comino, el azúcar y la sal. Mezcla bien todos los ingredientes e incorpora el perejil finamente picado.

El secreto para que la salsa adquiera la textura adecuada es dejarla en la heladera al menos 30 minutos. Ese reposo le permite "tomar cuerpo" y desarrollar mejor los sabores. El contraste entre la salsa bien fría y la carne caliente del kebab es parte de lo que la hace tan efectiva.

Si preferís una versión más ligera, podés reducir la mayonesa, pero ten en cuenta que esa grasa extra es lo que genera la cremosidad típica de los puestos. Además del kebab, la salsa funciona muy bien como acompañamiento para ensaladas, falafels y verduras asadas al horno, o como dip para crudités.