Los tequeños son el protagonista indiscutible de cualquier celebración venezolana. Se trata de barritas de queso blanco envueltas en masa y fritas en abundante aceite, un bocado que compite duramente con las arepas en popularidad dentro del país. En las últimas décadas, estos fritos llegaron a las cartas de bares y restaurantes españoles, impulsados principalmente por la inmigración y por la disponibilidad de versiones precocinadas.

El queso es la clave

Aunque los tequeños congelados de quinta gama son prácticos, nada se compara con los caseros. La mayor dificultad radica en conseguir el queso llanero venezolano, que solo vende en tiendas especializadas de productos latinos. Una alternativa válida es usar queso blanco de cabra de pasta dura y baja en grasa, que resiste bien todo el proceso de elaboración.

Preparación accesible

La elaboración es relativamente sencilla. Para unas veinte unidades necesitás 250 gramos de harina de trigo, un huevo, 80 gramos de mantequilla, 5 gramos de sal, 5 de azúcar, 40 mililitros de leche, 300 gramos de queso y aceite para freír. El tiempo total incluye un reposo prolongado de 15 horas, aunque la cocción directa tarda solo alrededor de 35 minutos de trabajo más 10 minutos en el aceite.

El proceso comienza cortando la mantequilla en dados e integrándola con los demás ingredientes secos. Después viene el descanso que permite que la masa desarrolle la textura adecuada. Una vez lista, se forma la masa alrededor de bastones de queso y se fríe hasta que adquiere un color dorado.

El resultado final son tequeños crujientes por fuera y con queso derretido en el interior, ideales para servir como aperitivo o entrada. Se acompañan tradicionalmente con salsa de tomate.