Port Lockroy, construida como base militar en 1944, es hoy un espacio histórico en la Antártida donde funciona un museo, una tienda de souvenirs y una oficina de correos. El UK Antarctic Heritage Trust (UKAHT) contrata anualmente cinco personas para trabajar cinco meses allí durante el verano austral. Los seleccionados se encargan de atender la tienda, explicar la historia del lugar y gestionar la correspondencia, entre otras tareas.

Las condiciones del trabajo y el salario

El sueldo mensual varía según el puesto: oscila entre 1.449 y 2.096 libras (aproximadamente 1.715 a 2.481 euros). Sin embargo, los trabajadores actúan como autónomos, por lo que deben cubrir sus propios impuestos. La organización compensa esta situación cubriendo formación previa en Reino Unido, traslado hasta la isla, alimentación, alojamiento y equipamiento polar necesario.

El requisito mínimo es tener 18 años y buena condición física. El trabajo demanda resistencia: cargar bidones de 20 litros, transportar cajas de 15 kilos, cavar nieve a diario y descargar embarcaciones sobre rocas resbaladizas.

La vida en la isla

Las comodidades son limitadas. El agua no llega por tuberías, por lo que las duchas se reducen a una semanal. Si el clima impide que lleguen barcos de abastecimiento, los trabajadores pueden pasar hasta dos semanas sin ducharse. La energía proviene de paneles solares, obligando a minimizar el consumo: secadores de pelo y microondas están prohibidos.

La conexión satelital es lenta y depende del clima, lo que afecta las comunicaciones. El alojamiento es un barracón con literas compartidas donde la temperatura interior ronda los 14-15 grados. Afuera, los termómetros marcan entre cinco grados bajo cero y cinco positivos, con humedad alta que intensifica la sensación térmica.

Una de las tareas más particulares es el recuento de nidos de pingüinos. Cuando el 95% de los nidos tienen huevos, todo el equipo sale a contabilizarlos. En 2024 registraron 571 nidos y 938 huevos.