En el concejo de Piloña, cerca del pueblo de Infiesto, Julien —un belga de 29 años— adquirió una antigua casa de piedra típica de la montaña asturiana. El edificio, que data de épocas anteriores y servía para labores agrícolas y ganaderas, está siendo rehabilitado con un objetivo claro: convertirse en un complejo rural autosuficiente capaz de recibir huéspedes durante todo el año.
Desde que Julien compró la propiedad en 2025, la vivienda se ha mantenido habitada mientras avanza la reforma. Aunque el trabajo está en marcha y el lugar carece de lujos urbanos, la casa resulta perfectamente funcional para hospedarse. Lo peculiar de este proyecto es cómo el propietario financia parte de su rehabilitación: ofrece alojamiento y comidas sin costo a cambio de que los visitantes colaboren activamente en las tareas del día a día.
Qué implica colaborar en el proyecto
Los voluntarios que se alojen en la propiedad participan en labores de mantenimiento del edificio, trabajos en el jardín y el huerto. Estos últimos cobran especial importancia en los planes futuros de Julien, quien pretende establecer una pequeña granja que abastezcas de alimentos al complejo de forma autosuficiente. Se trata, entonces, de una experiencia de retiro activo: descanso en medio de la naturaleza combinado con contribución práctica al desarrollo de la vivienda.
Detalles prácticos para interesados
La casa está ubicada en plena montaña, aproximadamente a una hora de Oviedo. Esta lejanía llevó a Julien a establecer ciertos criterios: prefiere recibir huéspedes que se comprometan a permanecer al menos una semana, aunque acepta estadías mínimas de cuatro o cinco días. La capacidad de alojamiento es limitada, lo que garantiza un ambiente íntimo y favorable para el trabajo colaborativo.
El proyecto representa una alternativa novedosa para quienes buscan escapar de la rutina urbana, contribuir a una iniciativa de sostenibilidad y experimentar la vida rural asturiana de primera mano.