Anne Carson, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026, escribió un análisis sobre un concierto de Rosalía al que asistió en Chicago. El artículo se publicó el 10 de septiembre en la revista London Review of Books, y en él la poeta canadiense reflexiona sobre la presencia escénica y el talento vocal de la artista catalana.

La voz como instrumento de poder

Carson destaca la capacidad técnica de Rosalía para manejar su voz. Subraya que puede hacer "cualquier cosa" con ella y que aunque lleva el brillo de la juventud, tiene potencial para evolucionar de lo "maravilloso a lo milagroso" en los próximos años. La poeta también analiza cómo Rosalía combina la estructura de la canción pop con elementos de la emoción mística tradicional del flamenco, resaltando que la artista demuestra una "profunda admiración" por las reflexiones místicas y la religiosidad.

El fervor del público y la admiración de Carson

Lo que más asombra a Carson en su escrito es la reacción del público. Describe cómo durante las dos horas del concierto, casi todos los asistentes se pusieron de pie y gritaron sin parar, un fenómeno que dice nunca haber presenciado. Algunos fans llegaban al borde del escenario, tocaban a la cantante y lloraban.

Este impacto emocional llevó a Carson a expresar su propia admiración. Reconoce que siente envidia ante lo que Rosalía logra: a los 33 años, la define como "la personificación del glamour y la fuerza femenina". La poeta destaca su capacidad para "hacer pucheros, posar y parodiar su propia seducción", identificando esto con un "nuevo feminismo" que la fascina.

Carson establece una comparación con Björk, señalando que mientras la islandesa trasciende la feminidad hacia otras dimensiones, Rosalía profundiza en ella misma, buscando "un lugar de poder donde se siente renovada". Cierra su reflexión con una observación irónica: el público de Rosalía no genera una camaradería colectiva típica de los grandes shows, sino que cada persona en la audiencia experimenta una conexión individual y casi romántica con la artista.