Israel inicia este martes su campaña electoral más decisiva en años. Los comicios del 27 de octubre funcionan como plebiscito sobre Benjamin Netanyahu y, sobre todo, como reflejo de la polarización provocada por los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva en Gaza.
El Parlamento israelí, la Knéset, tiene 120 escaños. Las encuestas muestran un empate casi técnico entre el bloque pro-Netanyahu y el bloque anti-Netanyahu, cada uno alrededor de los 50 a 55 escaños. Para gobernar se necesitan 61. Esto significa que ningún sector tiene garantizada la mayoría por sí solo.
Las alianzas decidirán el futuro
El verdadero poder estará en los acuerdos parlamentarios posteriores. Netanyahu puede apoyarse en los partidos de extrema derecha que lo han sostenido: Poder Judío y Sionismo Religioso. La oposición, en cambio, enfrenta un dilema: los partidos árabes podrían sumar alrededor de 14 escaños y resultar decisivos para una mayoría alternativa, pero formar una coalición con ellos en plena guerra en Gaza genera resistencias políticas y sociales.
El sistema electoral proporcional de Israel dispersa los votos entre muchos partidos, lo que complica formar gobiernos sin negociaciones complejas. Si ningún bloque logra consenso, el país podría enfrentar nuevas elecciones.
Eisenkot, el militar que desafía a Netanyahu
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del Ejército, se perfila como el principal rival de Netanyahu. Su llegada al panorama político modificó el equilibrio dentro de la oposición, desplazando expectativas que recaían en otros dirigentes como Naftali Bennett o Yair Lapid.
Eisenkot integró el gabinete de guerra después del 7 de octubre, pero lo abandonó en junio de 2024 por desacuerdos con Netanyahu sobre la estrategia en Gaza. Su crítica central: el primer ministro planteó objetivos maximalistas sin definir un horizonte político claro para la fase posterior.
Los expertos advierten que más allá de quién gane, la política de seguridad israelí seguirá líneas similares. El verdadero cambio, si lo hay, será de tono y énfasis, no de dirección fundamental.