Flávio Bolsonaro dejó Brasil y se trasladó a Estados Unidos poco después de que Lula da Silva ganara las elecciones presidenciales brasileñas. Su salida ocurrió apenas unos días después de que el juez Alexandre de Moraes, de la Corte Suprema, ordenara la cancelación de sus pasaportes por riesgo de fuga. El excandidato disponía de un tercer documento: un pasaporte italiano, que le permitió viajar.

La derrota electoral marcó un punto de quiebre crítico en su situación legal. Mientras fue senador, Bolsonaro contaba con protección constitucional que lo blindaba contra detenciones, salvo en casos de flagrante delito. Al perder las elecciones, esa inmunidad parlamentaria desapareció, dejándolo expuesto a los procesos judiciales que enfrentaba.

Las investigaciones que lo acosaban

Bolsonaro estaba bajo investigación por múltiples casos de presunto blanqueo de capitales. Una pesquisa iniciada en abril de 2025 lo vinculaba con operaciones fraudulentas relacionadas con plataformas de apuestas. Según los informes policiales, tenía acceso como usuario principal a cuentas bancarias de Alcazar Holdings, una empresa propiedad del abogado Willer Tomaz. Se sospecha que Tomaz habría blanqueado más de mil millones de dólares. Ambos negaban tener vínculos financieros o cuentas conjuntas.

Además, enfrentaba una investigación por posible corrupción y lavado de dinero vinculada a la financiación de "Dark Horse", un film sobre su padre Jair Bolsonaro. La fiscalía alegaba que recaudó millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro, quien está encarcelado tras el mayor escándalo financiero de Brasil. En conversaciones interceptadas, Bolsonaro pedía 134 millones de reales al banquero para la película. Parte de ese dinero, según las sospechas, fue destinado a financiar la estancia de su hermano Eduardo en Estados Unidos.

La defensa de Bolsonaro

Tanto Flávio como su círculo cercano negaron actuar con ilegalidad. Calificaron toda la investigación como persecución política y cuestionaron la legitimidad del proceso judicial. Bolsonaro criticó específicamente al juez Moraes, describiéndolo como aliado de Lula.

Sin embargo, su hermano Eduardo ya había anticipado esta posibilidad. En una entrevista concedida el 23 de octubre, manifestó que, de perder las elecciones, preferiría que Flávio abandonara el país. La decisión de huir reflejó la gravedad de los riesgos legales que enfrentaba al quedarse sin protección parlamentaria.