La Comisión Europea lanzó una estrategia para fortalecer su presencia en el Ártico mediante inversiones en infraestructura crítica. El plan incluye un cable submarino de más de 1.100 millones de euros que conectaría a la UE con Groenlandia y Canadá, además de un rompehielos para abrir rutas comerciales y un centro de vigilancia marina.

Una respuesta a la competencia estratégica

El movimiento llega mientras Donald Trump busca expandir la influencia estadounidense en la región. Recientemente, Estados Unidos renovó su acuerdo militar con Dinamarca para Groenlandia, permitiendo nuevas bases militares. La UE considera que debe asegurar su propia posición sin depender completamente de Washington, especialmente en un contexto donde China y Rusia también avanzan en la zona.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, enfatizó que el Ártico es vecindad crítica de Europa. Las nuevas rutas marítimas y recursos disponibles generan competencia estratégica que obliga a invertir en seguridad e infraestructuras resilientes. La UE ya destinó 107 millones de euros a proyectos de conectividad con Groenlandia, lo que facilita construir sobre compromisos existentes.

Infraestructura y vigilancia

Además del cable submarino, la estrategia incluye el proyecto Rail Nordica para mejorar conectividad terrestre. También contempla crear un Centro de Cables del Ártico dedicado a monitorear conexiones, detectar sabotajes y coordinar rescates marítimos. Este aspecto refleja la preocupación de Bruselas por posibles interferencias rusas en infraestructuras críticas.

Más de medio millón de ciudadanos de la UE viven en el Ártico. Con Dinamarca, Finlandia y Suecia como miembros comunitarios en la región, los cambios geopolíticos afectan directamente la seguridad europea. La Comisión plantea financiar el cable con inversiones conjuntas de los Estados miembros, aunque el costo total aún no está confirmado.