Martes por la tarde en Sierra de Fuentes, Cáceres. Tres jóvenes —dos hombres y una mujer, entre 19 y 26 años— llenaron el tanque en una gasolinera y se fueron sin pagar. La Guardia Civil fue alertada de inmediato y comenzó uno de los operativos más intensos de persecución en la región.

Lo que parecía un simple caso de defraudación se convirtió rápidamente en algo más grave. El auto que conducían, un Audi A6, era robado. Además, la matrícula coincidía con un vehículo denunciado como hurtado en Madrid. El perseguido puso toda la carne al asador: cuando las patrullas lo acorralaron en un control, el conductor aceleró hacia atrás a fondo y se metió en la autovía A-5 circulando en sentido contrario a gran velocidad.

El escape en la maleza

Las patrullas cerraron el cerco cada vez más. Cuando se vieron atrapados cerca de Guadalupe, uno de los pasajeros tomó una decisión desesperada: saltó del vehículo en marcha. Cayó rodando entre unos arbustos de zarzas, de donde lo extrajeron los agentes poco después.

La persecución había cubierto más de 100 kilómetros. Los tres fueron detenidos en las cercanías de Guadalupe.

Un álbum de delitos

Los cargos acumulados van más allá del repostaje impago. Se les imputarán robo de vehículo, conducción temeraria, atentado a agentes y estafa. El conductor suma un cargo adicional: conducir sin licencia válida. Todos los detenidos contaban con antecedentes por delitos contra el patrimonio.

Un simple tanque de nafta olvidado en la caja registradora terminó siendo el punto de partida de una escalada de infracciones que podría sumar años de investigación judicial.