Fuerzas ucranianas ejecutaron esta madrugada uno de los ataques con drones más masivos de la guerra sobre San Petersburgo y la región adyacente de Leningrado. El ataque dejó un saldo de al menos una persona muerta y cinco heridas, según confirmó el gobernador Alexander Beglov.

Defensa y daños registrados

Las autoridades rusas comunicaron el derribo de 144 drones enemigos. Sin embargo, varios objetivos fueron alcanzados. Entre los daños confirmados figuran incendios en dos terminales de petróleo —una de ellas la terminal Ruchi, la más grande de la ciudad con capacidad para casi 74.000 metros cúbicos—, una subestación eléctrica, un almacén de la plataforma de comercio electrónico Ozon y un centro de datos de Vkontakte, la principal red social rusa. También se reportaron daños en un puente y en viviendas de la región de Leningrado.

El corte de energía fue considerable: cerca de 20.000 personas se quedaron sin electricidad tras los daños en la subestación Vostóchonaya. La ciudad tiene una población superior a 5 millones de habitantes. Además, las autoridades debieron implementar restricciones en las operaciones del aeropuerto de Púlkovo por razones de seguridad.

Contexto geopolítico

El ataque ocurre días después de que el presidente estadounidense Donald Trump decidiera frenar la aplicación de nuevas sanciones contra Rusia. Esta decisión fue criticada por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y por la Unión Europea. El timing también coincide con negociaciones sobre el suministro de diésel ruso hacia Estados Unidos y mercados internacionales.

En paralelo, Rusia continuó con bombardeos sobre territorio ucraniano. En la región de Poltava murió una persona y cuatro resultaron heridas. En Zaporiyia, una mujer de 27 años falleció y dos personas más fueron lesionadas. Los ataques dañaron edificios residenciales, instalaciones educativas y decenas de vehículos.