Christina Koch dejará de integrar el cuerpo activo de astronautas de la NASA a partir del 1 de noviembre. La agencia la asignará como ingeniera jefe adjunta en funciones, un movimiento que la retira del grupo de especialistas elegibles para futuras misiones espaciales.
Este cambio es significativo: Koch era la última integrante de la tripulación de Artemisa II —la misión que sobrevolaría la Luna— que seguía disponible para viajar al espacio. Su salida del servicio activo como astronauta completa una reestructuración del equipo original.
Cómo se desarmó el equipo de Artemisa II
El canadiense Jeremy Hansen fue el primero en retirarse de la carrera. Aunque lo anunció en julio, su salida del grupo de astronautas se oficializó en septiembre. Después, Reid Wiseman y Victor Glover, designados respectivamente como comandante y piloto de Artemisa II, obtuvieron el estatus de astronautas eméritos. Esta clasificación también los saca del servicio activo y los deja fuera de futuras asignaciones de vuelos.
Los especialistas aparentemente evaluaron los tiempos. La NASA mantiene un ritmo lento para asignar nuevas misiones, y el programa Artemisa en particular ha mostrado importantes retrasos. Para los cuatro integrantes originales, esperar otro vuelo se volvió poco realista.
El legado de Koch en el espacio
Koch acumula logros notables. Pasó 328 días consecutivos en la Estación Espacial Internacional, estableciendo un récord de permanencia en órbita para las mujeres. También participó en los primeros paseos espaciales realizados completamente por astronautas mujeres.
Su nuevo puesto como ingeniera jefe adjunta reconoce precisamente esa experiencia. Aunque ya no volará al espacio en misiones operativas, su trayectoria en la agencia continúa. Hace poco recibió además el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.