La freidora de aire ganó popularidad rápidamente en los últimos años como alternativa al horno tradicional. Aunque se la llama "freidora sin aceite", su funcionamiento es muy diferente: en realidad funciona como un pequeño horno con ventilador que hace circular aire caliente a alta velocidad para cocinar los alimentos de manera rápida.

Consumo real: depende de varios factores

No hay una respuesta única sobre cuál gasta más electricidad. El consumo varía según la edad del electrodoméstico, su clasificación energética y especialmente su tamaño. Un horno convencional tiene mucha más capacidad que cualquier freidora de aire, lo que significa que consume más potencia para alcanzar y mantener temperaturas altas. Sin embargo, la freidora de aire calienta su compartimento pequeño más rápidamente.

Otro factor importante es la temperatura ambiente. En invierno, por ejemplo, el calor se escapa del horno si lo abrimos constantemente, lo que obliga el electrodoméstico a gastar más energía para mantener la temperatura. La freidora de aire, siendo más compacta, pierde menos calor en estas circunstancias.

En la factura de luz

Lo que importa realmente al usuario es el impacto en la factura. Un horno convencional probablemente consumirá más electricidad en total que una freidora de aire en uso similar, simplemente por su mayor tamaño y potencia. Pero no es el electrodoméstico que más gasta en un hogar durante todo el año.

Si buscas reducir consumo, considera usar la freidora de aire para porciones pequeñas o medianas. El horno sigue siendo más eficiente cuando necesitás cocinar grandes cantidades de alimentos a la vez.