La versión oficial del kalimotxo cuenta que todo comenzó en 1972 en Getxo, País Vasco. Una cuadrilla del Puerto Viejo de Algorta mezcló 2.000 litros de vino de mala calidad con Coca-Cola para hacerlo más vendible durante las fiestas locales. La combinación funcionó y poco a poco se convirtió en bebida popular entre los jóvenes españoles, consolidándose a nivel nacional a mediados de los años 80.
Sin embargo, la historia no fue exclusiva de España. En los Balcanes, la misma mezcla recibió otro nombre: bambus. Y sus orígenes se remontan al mismo período que en el País Vasco.
Yugoslavia también tenía Coca-Cola
Aunque está menos documentado que el caso vasco, la historia balcánica comenzó en los años 70, poco después de que Coca-Cola llegara a Yugoslavia. Ahmet, apodado Lepuh, barman de un establecimiento en Bugojno (Bosnia), cuenta que esta mezcla ya se consumía desde esa época.
Lo interesante es el contexto político: Yugoslavia era un país socialista, pero no estaba alineado con la Unión Soviética. A diferencia de otros países bajo influencia soviética, Yugoslavia sí recibía productos occidentales. Coca-Cola comenzó a fabricarse en Zemun, cerca de Belgrado, en 1968, lo que permitió que la bebida se distribuyera ampliamente en el país.
Dos recetas paralelas, una idea simple
Tanto en España como en Yugoslavia, la razón de mezclar vino tinto con Coca-Cola fue práctica: disimular la baja calidad del vino. La fórmula resultó tan simple como efectiva, y en ambos lugares se mantiene vigente. Hoy en día, cualquier bar en Croacia, Eslovenia o Bosnia sirve el bambus sin hesitación, tal como ocurre en cualquier rincón de España con el kalimotxo.