Las gafas inteligentes con cámara integrada están en la mira de varios gobiernos. El problema es claro: estos dispositivos pueden registrar a otras personas o captar datos sensibles sin su conocimiento. Ante esa amenaza, diferentes países avanzan con medidas que van desde prohibiciones ya vigentes hasta nuevos proyectos de ley.

Las primeras restricciones en marcha

Noruega anunció el 5 de octubre de 2026 que presentará un proyecto de ley para prohibir temporalmente las gafas inteligentes en espacios públicos. La propuesta abarca parques, playas, museos, centros comerciales y eventos deportivos. El Gobierno también evalúa extender la prohibición a escuelas y hospitales. Esto suma a una restricción que ya existe: en agosto de 2026, Oslo prohibió el uso de estos dispositivos en las escuelas de la ciudad.

En Australia, el Gobierno federal está recopilando opiniones sobre restricciones en los espacios de trabajo público. La ministra de la Función Pública, Katy Gallagher, solicitó en septiembre un informe a la Comisión de la Función Pública sobre una posible prohibición y sus excepciones.

Prohibiciones específicas en Reino Unido

En Inglaterra y Gales ya rigen restricciones concretas. Las gafas de Meta están prohibidas en los tribunales, donde se mantienen las restricciones tradicionales sobre fotografía y grabación de video. Además, en las salas de cine británicas comienzan a implementarse limitaciones al uso de estos dispositivos.

Este movimiento global refleja una preocupación común: sin prohibiciones claras, es imposible garantizar que nadie será grabado sin consentimiento en lugares donde la privacidad es fundamental, ya sea en un acto público, en una corte o en un espacio compartido.