Un cohete Falcon 9 despegó desde Cabo Cañaveral rumbo a la Estación Espacial Internacional con la misión Dragon 35. Además de 2.900 kilos de alimentos, agua y material para experimentos, la cápsula lleva dos paneles solares desenrollables que representan la etapa final de una modernización energética de la ISS.
Los nuevos paneles completan la red eléctrica
Los paneles iROSA (sigla en inglés para arreglos solares enrollables de demostración) funcionan de manera diferente a los paneles tradicionales: se despliegan como rollos desde contenedores compactos. Cada uno genera hasta 20 kilovatios de electricidad. Con estos dos últimos módulos, la ISS alcanzará ocho paneles iROSA en total, aportando 160 kilovatios al sistema eléctrico de la estación. Seis de estos paneles ya están instalados y operativos.
Los astronautas instalarán los nuevos paneles durante caminatas espaciales programadas en los próximos meses. Este upgrade energético permite que la estación pueda ejecutar más experimentos y funcionar con mayor eficiencia, algo crucial para las operaciones científicas que se desarrollan en órbita.
Una cápsula veterana en su quinta misión
La cápsula Dragon C211 que transporta la carga ya ha volado cuatro veces anteriormente. Originalmente estaba certificada solo para cinco lanzamientos, pero NASA y SpaceX han trabajado en ampliar ese límite hasta quince misiones por nave, extendiendo así su vida útil y reduciendo costos.
La cápsula se acoplará automáticamente a la estación el próximo jueves y regresará a la Tierra a mediados de noviembre. El cohete Falcon 9 que realizó el lanzamiento, en su octava misión, aterrizó sin inconvenientes en la zona de recuperación designada y volverá a volar en futuras operaciones.