Un equipo de investigadores estadounidenses llamado Noah's Ark Scans comenzó excavaciones en el monte Ararat, en Turquía, buscando los restos del Arca de Noé. Utilizan herramientas sofisticadas como mapeo por luz (LiDAR), imágenes de drones, mapeo térmico y radar de penetración terrestre de grado militar. Incluso desplegaron un pequeño robot subterráneo para explorar zonas profundas.

La zona donde excavan

El sitio es conocido como Formación Durupinar. Fue descubierto por primera vez en 1948 cuando fuertes tormentas y un terremoto modificaron la topografía del terreno. Diez años después recibió su nombre oficial en honor a un oficial del ejército turco que la cartografió. Desde entonces, creacionistas de todo el mundo la señalan como posible ubicación del Arca.

Según los investigadores del equipo, identificaron lo que describen como una estructura artificial de grandes dimensiones con características que coinciden con las descripciones bíblicas del Arca: tres niveles y dimensiones específicas. Afirman contar con medidas precisas y datos que respaldan sus conclusiones.

El contexto científico

La búsqueda se divide entre dos perspectivas distintas. Los creacionistas sostienen que el hallazgo probará la exactitud literal de los relatos bíblicos. Los geólogos, en cambio, insisten en que la Formación Durupinar siempre fue una masa de roca sólida. Además, no hay evidencia geológica de un diluvio universal que cubra el planeta entero, aunque inundaciones locales antiguas bien podrían haber inspirado la historia transmitida en varios textos religiosos.

Las excavaciones continúan con equipamiento avanzado que permitirá recopilar datos sustanciales. Más allá de las expectativas del equipo, el descubrimiento arqueológico definitivo requeriría validación independiente de la comunidad científica internacional.