El sistema de depósito y retorno de envases que España planeaba poner en marcha este noviembre sigue congelado. Ningún operador ha sido autorizado para gestionarlo, pese a que la ley de residuos marcó hace casi dos años el comienzo de este proyecto.
El funcionamiento es sencillo: al comprar una botella de plástico o una lata de bebida, se pagan 0,10 € adicionales. Al devolverla en el supermercado, recuperás ese dinero. Este sistema ya funciona en muchos países europeos y se considera uno de los grandes proyectos ambientales españoles de los últimos años.
Un proceso estancado
Cuatro entidades solicitaron operar el sistema: Ecoembes, Procircular, CorePET y SDDR para España. Pero sus solicitudes se encuentran atrapadas en una tramitación administrativa sin que se haya autorizado a ninguna. Esto ocurre mientras las empresas piden claridad al Ministerio para la Transición Ecológica.
La implementación no es simple. Requeriría modificar la logística de 500.000 puntos de venta y gestionar alrededor de 20.000 millones de envases anuales. Eso implica infraestructura, capacitación y coordinación entre múltiples actores en toda la cadena comercial.
Obstáculos sin resolver
Más allá de los trámites administrativos, hay cuestiones técnicas y operativas que todavía no tienen respuesta clara. Las empresas interesadas señalan la falta de decisiones definitivas sobre aspectos clave del proyecto. Sin estas definiciones, es imposible avanzar en la implementación.
El retraso deja sin fecha cierta el comienzo de un sistema que millones de españoles esperaban poder usar próximamente.