Asar castañas en casa es más fácil si olvidamos la idea romántica de hacerlas sobre brasas. El horno convencional entrega resultados igual de buenos, y con una técnica apropiada se evitan quemaduras innecesarias.
Preparación previa
El primer paso es lavar las castañas para eliminar polvo y restos de tierra. Aprovechá para revisar cada una y descartar las que se vean dañadas o podridas. Luego hay que hacer un corte en cada castaña: puede ser en forma de cruz o un simple tajo diagonal. Lo importante es que atraviese la cáscara y la piel interior, pero sin penetrar demasiado en la pulpa del fruto.
Una vez cortadas, dejálas en remojo con agua fría o templada durante 15 a 30 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 180°C con calor por arriba y por abajo.
La técnica con papel de aluminio
Este método tiene una ventaja clara: el aluminio actúa como barrera protectora que evita que las castañas se oscurezcan demasiado rápido por fuera, especialmente si tu horno tiende a cocinar con mucha intensidad. También te ahorra limpiar bandejas o fuentes después.
Envuelve las castañas drenadas en papel de aluminio y mete el paquete al horno. Este procedimiento es particularmente útil si tendés a despistarte durante la cocción o si no confías en los tiempos exactos de tu electrodoméstico.
El resultado final es prácticamente idéntico al obtenido con métodos tradicionales, pero con la comodidad y seguridad de tu cocina moderna.