Comprar un pollo entero es más económico que adquirir las piezas por separado, pero muchas personas no saben cómo procesarlo en casa. La técnica es simple: se necesita un cuchillo afilado, paciencia y seguir un orden lógico para extraer cada parte sin perder carne.
Por dónde empezar: muslos y alas
El procedimiento comienza por los muslos. Se separan del cuerpo con cortes limpios cerca de la articulación, luego se dividen por la mitad para obtener muslos y contramuslos. Una vez hecho esto, conviene retirar el exceso de grasa que rodea estas piezas.
Las alas siguen el mismo criterio: se cortan cerca del cuerpo y se pueden mantener enteras o dividir según el uso que se les dará. Esta flexibilidad es una de las ventajas de despiezar en casa, ya que cada parte se adapta a la receta elegida.
El paso más delicado: las pechugas
Las pechugas requieren más precisión. El carnicero corta muy cerca del hueso, siguiendo el caparazón de la jaula costal para aprovechar la mayor cantidad posible de carne blanca. La piel se puede dejar o remover según cómo se vaya a cocinar cada trozo.
La ventaja de procesar el pollo en casa es el ahorro económico y la capacidad de elegir qué hacer con cada parte. Las pechugas sirven para saltados rápidos, los muslos para guisos prolongados, y las alas para caldos y preparaciones que demandan cocción lenta. Con estas nociones básicas, cualquiera puede despiece un pollo sin problemas.