La calabaza no necesita la típica salsa blanca para convertirse en croqueta sabrosa. Esta receta descarta la bechamel y arma el relleno solo con puré de calabaza y queso, logrando un resultado más ligero pero igual de delicioso para quien no sea intolerante a la lactosa.

Ingredientes para 12 unidades

  • 500 gramos de calabaza
  • 1 cebolleta y 1 diente de ajo
  • Queso parmesano (2 cucharadas en polvo)
  • 1 trozo de queso Gouda
  • 1 huevo, pan rallado y aceite para freír
  • Sal y pimienta negra

Pasos principales

Pelá la calabaza y cortala en dados pequeños. Llevá al microondas en un recipiente cubierto, durante 10 minutos, hasta que esté bien tierna. Mientras cocina, picá fina la cebolleta y el ajo.

En una sartén con un poco de aceite, rehogá la cebolleta hasta que empiece a tomar color. Agregá el ajo, luego la calabaza ya cocida. Dejá que se cocine unos minutos mientras aplastás todo para convertirlo en puré.

Incorporá dos cucharadas de queso parmesano rallado, sal y pimienta al gusto. Mezclá bien. Esta preparación va a ser la base de las croquetas. Dejá reposar 1 hora en la heladera para que agarre consistencia.

Formá las croquetas, introducí un pedacito de Gouda en el centro de cada una. Pasá por huevo batido y pan rallado, luego freí hasta que estén doradas. El tiempo total de elaboración es aproximadamente 1 hora y 30 minutos.