Entre disfraces de Robin Hood, camisetas estampadas y Nutella servida como comida medieval, hay algo distinto en los mercados medievales de España: un cocinero que prepara lechones enteros de más de 100 kilos en un horno de leña hecho a medida. Su nombre es Edwyn Duran, es ecuatoriano de origen y reside en Totana, Murcia. La propuesta es lo opuesto a la frivolidad de la mayoría de estos eventos.
Tradición latinoamericana en horno de leña
Duran aprendió a cocinar cerdo asado con su abuela y su madre en Ecuador, donde preparar animales enteros en hornos de barro es parte de las celebraciones tradicionales. Ese conocimiento lo acompaña desde la infancia. Al llegar a España trabajó en el campo y luego pasó 15 años conduciendo camiones por toda Europa. Después montó una sala de fiestas en Murcia, donde los clientes empezaron a solicitarle que preparara cerdo a la manera ecuatoriana.
La demanda fue creciendo, pero cuando intentó formalizar un restaurante, le denegaron la licencia. Sin embargo, encontró una salida: la oportunidad llegó a través de su hermana, que vende joyería en mercados medievales. Así nació la idea de llevar su propuesta a estos eventos, que proliferan por toda España, más allá del rigor histórico que ofrecen.
Ocho horas de cocción para la textura perfecta
El proceso es meticuloso. Los lechones se cocinan durante ocho horas en el horno de leña, lo que permite que la carne se vuelva tierna y jugosa. El toque final es decisivo: a última hora eleva la temperatura a 200 grados Celsius para que la piel cruja y adquiera ese acabado crujiente que hace que los clientes vuelvan.
La propuesta de Duran representa algo inusual en estos espacios: un producto genuino basado en técnicas ancestrales, no una adaptación comercial al concepto de "lo medieval". Su aparición en los mercados se ha convertido en razón suficiente para que muchos visiten estas ferias.