La freidora de aire se convirtió en un aliado para quienes quieren patatas fritas con menos calorías y sin la complejidad de freír en aceite. Pero lograr que queden perfectas —crujientes por fuera y tiernas por dentro— no es tan automático como parece. El desafío está en encontrar el equilibrio entre texturas.
Frabisa, quien desde hace años comparte recetas en su blog La cocina de Frabisa y en redes sociales, propone una solución: la cocción en dos etapas. Funcionaria jubilada con raíces gallegas y uruguayas, Frabisa ha construido una comunidad amplia alrededor de sus propuestas culinarias, que incluyen platos tradicionales y opciones más elaboradas, con especial énfasis en la gastronomía gallega.
Cómo funciona la doble cocción
El procedimiento comienza en el microondas: se cocinan las patatas con un poco de vino blanco. Este paso genera el vapor necesario para que el interior adquiera la textura buscada: jugosa y tierna. Una vez completada esta etapa, las patatas pasan a la freidora de aire, donde se doran y se vuelven crujientes en la parte exterior.
La técnica responde a una lógica simple. El microondas prepara el interior; la freidora de aire crea el acabado. Separar estas funciones permite controlar mejor cada aspecto del resultado final, algo que no siempre es posible con una sola herramienta de cocción.
Por qué funciona este método
Quienes estrenan una freidora de aire suelen comenzar por las patatas fritas. El artefacto promete lo que muchos buscan: un resultado similar al de freír en aceite pero sin los inconvenientes. Sin embargo, el tiempo y la temperatura en una sola pasada no siempre logran ambas cosas a la vez.
Al separar el proceso, se gana precisión. El microondas no dora ni crispa: solo cocina. La freidora de aire, en cambio, excele precisamente en crear esa textura dorada que atrae. Combinar ambas herramientas aprovecha lo mejor de cada una.