El gratin dauphinois es uno de esos platos que parece complicado pero no lo es. Nació en el Delfinado, una región de los Alpes franceses, y hoy es parte de la cocina tradicional de todo el país. Su éxito radica en su simplicidad: ingredientes básicos, técnica directa y resultados que siempre funcionan.
Cómo prepararlo paso a paso
El primer paso es pelar las papas y cortarlas en rodajas finas de unos 2 milímetros. Aquí viene lo importante: no las laves. Solo límpiaslas bien con un paño o cepillo para conservar el almidón que pegará en la cremosidad final del plato. Unta mantequilla en una fuente de horno y comienza a armar capas alternadas de papas con ajo machacado, pimienta negra molida, nuez moscada y sal.
Vierte leche poco a poco sobre las capas, sin llegar a cubrirlas completamente. Tapa la fuente con papel aluminio untado en mantequilla e introduce en horno precalentado a 170 grados durante 45 a 50 minutos.
Los secretos para que salga perfecto
Hay dos detalles que hacen la diferencia. Primero, sé generoso con la sazón: tanto las papas como la leche son insulsos por naturaleza, así que el sazonamiento es lo que le dará verdadero sabor al plato. Segundo, el almidón de las papas sin lavar es lo que crea esa textura característica, cremosa pero con cuerpo.
Es un acompañamiento ideal para carnes principales. Para cuatro personas necesitás un kilo de papas, dos dientes de ajo, 300 mililitros de leche y 250 mililitros de nata líquida para cocinar.