Los mejillones son un alimento denso en nutrientes y accesible económicamente casi todo el año. Una porción aporta proteínas de calidad, hierro, fósforo, calcio y vitaminas del grupo B, además de folatos. Con pocas calorías pero muy saciantes, encajan bien en dietas de control de peso.

Su gran ventaja en la cocina: se cocinan rápido. La cocción al vapor los mantiene jugosos y potencia su sabor natural. Agregar pimentón de la Vera —o cualquier pimentón de calidad— eleva la preparación sin complicaciones.

La receta básica

Para cuatro personas se necesitan 24 mejillones frescos, un limón, 3 gramos de pimentón, 5 mililitros de aceite de oliva virgen extra y agua. El tiempo total es de unos 15 minutos: 10 de preparación y 5 de cocción.

El primer paso es limpiar los mejillones bajo agua corriente, quitando filamentos y residuos. Se cocinan al vapor en una olla con agua o caldo, tapados. El truco crucial es controlar el tiempo: el fuego debe ser medio-alto para que el vapor haga su trabajo sin secar el marisco.

Cuando los mejillones se abran, están listos. Los que no se abran después de la cocción se descartan. Se espolvorea el pimentón sobre los mejillones cocidos, se rocía con aceite de oliva y se exprime un poco de limón.

Un dato que no hay que perder

El agua de la cocción absorbe mucho sabor y no debería desecharse. Sirve como base para cocer otros mariscos, preparar un fumet o hacer caldo de pescado. De este modo se aprovecha al máximo el ingrediente.

Si el pimentón no convence, existen variantes clásicas: los mejillones a la marinera tradicional, los tigres rellenos de bechamel o los al vapor con vino blanco. Todas funcionan con la misma lógica: cocción rápida, control del tiempo y atención a que se abran los caparazones.