El Consejo de Consumidores Noruego, una organización independiente financiada por el gobierno, estrenó una campaña creativa contra la obsolescencia programada. El video personifica a la Muerte como colaboradora de un fabricante de productos que revelan sus trucos para acortar la vida útil de lo que venden.

La campaña abre con una mujer vestida como la Muerte tradicional occidental: túnica negra y guadaña. El personaje explica su trabajo con cierto tono cómico mientras va eliminando a su paso. El giro llega cuando conoce a un empresario que ve en ella un socio comercial perfecto.

Estrategias explícitas para fallar más rápido

El fabricante expone sus métodos sin filtro. Cuenta que antes los productos duraban años, pero eso dejaba poco margen de ganancia. Su solución es acortar deliberadamente la vida útil mediante tácticas concretas:

  • Usar materiales de baja calidad que se deterioran pronto
  • Diseñar productos que no se puedan reparar
  • Forzar a los consumidores a comprar reemplazos constantemente
  • En productos digitales, detener actualizaciones o lanzar versiones que ralentizan dispositivos antiguos

El empresario señala ejemplos reales: compañías que fabricaban productos duraderos casi desaparecieron del mercado porque no generaban ventas recurrentes. La campaña muestra cómo la estrategia funciona: si algo se rompe y no se puede arreglar, el cliente necesita comprar otro. Y otro. Y otro.

Un término que pega más que la realidad

La campaña utiliza el término "Mierdificación" en lugar de obsolescencia programada, quizá porque el mensaje satírico necesita un lenguaje más directo. El video deja claro que los fabricantes conocen exactamente lo que hacen: deliberadamente acortan la vida de productos que podrían durar mucho más.

Al final, la Muerte rechaza continuar con su socio porque, dice, nada es para siempre. El sarcasmo es evidente: mientras la Muerte representa el fin inevitable, los fabricantes construyen ese final de manera artificial.