Una barra de pan que cuesta menos de un euro y una hogaza artesanal de cinco parecen incomparables en precio. Pero Ibán Yarza, experto panificador y comunicador, señala que esta percepción es engañosa: frecuentemente estamos comparando piezas de pesos muy diferentes.
El problema de fondo, según Yarza, no está en lo que cuesta el pan sino en cómo se comunican esos precios. En las panaderías españolas se vende por pieza, sin indicar cuánto pesa. En cambio, en Francia existe la práctica de marcar el precio por kilogramo, tal como ocurre en las fruterías o pescaderías. Esto permite al cliente entender de verdad cuánto cuesta lo que compra.
Piezas de tamaños muy distintos
El divulgador compara panes industriales de tamaño reducido con hogazas artesanales de aproximadamente un kilo. Una hogaza de cinco euros puede ofrecer mucha más cantidad que ciertos formatos pequeños vendidos a precios que aparentan ser más bajos.
Yarza reconoce que el pan, como otros rubros de la gastronomía, ha ganado visibilidad en los últimos años. Sin embargo, asegura que alrededor del precio existe confusión real. Mientras España está "a años luz" de desarrollar una cultura profesional del pan comparable a la francesa, la forma en que se presentan los precios alimenta una ilusión de encarecimiento.
La conclusión es simple: antes de juzgar si un pan cuesta demasiado, conviene saber exactamente cuánto pesa y, si es posible, cuánto cuesta por kilogramo. La barra barata y la hogaza cara pueden no ser tan distintas como aparentan.