Desde el 1 de octubre, el precio del gas natural con tarifa regulada (TUR) subió un promedio del 17,6% respecto a julio. El aumento refleja el incremento en los mercados internacionales de hidrocarburos, agravado por la volatilidad geopolítica. Para amortiguar el impacto en plena temporada invernal, el Gobierno limitó mediante Real Decreto el incremento del componente energético al 35%, fijando el precio en 3,5 céntimos de euro por kilovatio hora.
A partir de enero de 2027, el límite de subidas no superará el 15%. La medida busca proteger a los hogares más vulnerables justo cuando aumenta el consumo de calefacción. Sin embargo, lo que parece una rebaja tiene un costo oculto.
La deuda que se paga después
Las limitaciones de precio generan una deuda acumulada que las comercializadoras de referencia recuperarán en futuras revisiones tarifarias. En otras palabras: el consumidor no ahorra dinero, solo aplaza el pago. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lo advierte claramente: la medida "no supondrá una reducción real del importe que abonarán los hogares, sino únicamente un aplazamiento de parte del coste energético".
Según los cálculos de la OCU, el componente energético habría experimentado entre octubre y diciembre de 2026 un incremento cercano al 100%. Sin las limitaciones, una factura anual rondaría los 900 euros para un hogar con consumo de 9.000 kilovatios hora. Esa diferencia no desaparece; simplemente se traslada a los próximos recibos.
Problemas para cambiar de proveedor
La deuda acumulada genera otra complicación: quienes decidan abandonar la tarifa regulada antes de que se haya recuperado íntegramente el adeudo deberán asumir la parte que les corresponda. Esto crea una barrera para cambiar de comercializadora, similar a un compromiso de permanencia forzado.
La OCU también señala que el sistema genera confusión. Los consumidores no sabrán cuál es el coste real del gas que utilizan ni cuánto podrían ahorrar con ofertas en el mercado libre. A partir de abril de 2027, la TUR volverá a calcularse con la metodología ordinaria, sin mecanismos de limitación extraordinaria.