La Unión Europea afronta una negociación presupuestaria que revive sus viejas tensiones internas. El próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034) suma 1,816 billones de euros, distribuidos principalmente en fondos regionales (865.000 millones), competitividad e industria (410.000 millones), y política exterior (200.000 millones). La propuesta representa el 1,26% de la renta nacional bruta comunitaria y enfatiza defensa, seguridad e industria estratégica.
Los austeros presionan por recortes
Seis países que se autodenominan "frugales"—Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia, Países Bajos y Finlandia—enviaron una carta de advertencia a la presidencia irlandesa del Consejo. El mensaje es claro: estos seis contribuyentes financian casi el 40% de las aportaciones totales de todos los Estados miembros, y los contribuyentes netos en conjunto cargan con tres cuartas partes del gasto total. Para ellos, el presupuesto debe reformarse en profundidad.
Estos países subrayan el contexto de aumento de costes de financiación pública, inflación lenta o estancada, y crecimiento débil en gran parte de Europa. Su posición refleja preocupación por el deterioro de las finanzas públicas en varios Estados miembros. La postura alemana, expresada hace meses por el canciller Friedrich Merz, resume el argumento: "Europa tiene que arreglárselas".
El frente pro-ambición: España e Italia demandan más
En el otro extremo están los llamados "amigos de la cohesión", un grupo que incluye a España e Italia. Estos países reclaman un presupuesto más expansivo, con mayores recursos propios para la UE y más ambición en las prioridades comunitarias. Buscan mantener e incrementar los fondos de cohesión y políticas regionales que benefician especialmente a economías menos desarrolladas.
Las tensiones recuerdan a la crisis de 2008, aunque diplomáticos advierten que la época de pandemia parecía haber superado estas divisiones. La presidencia irlandesa pide cerrar un acuerdo antes de fin de año; de lo contrario, la negociación se retrasará más antes de pasar al Parlamento Europeo, que debe validar el presupuesto final.