Felipe VI y la reina Letizia presidieron en Barcelona la gala de los 75 años del Premio Planeta de Novela, celebrada en un pabellón de la Fira de la ciudad. Fue la quinta vez que los reyes presiden esta ceremonia, realizada ante más de mil invitados el jueves 15 de octubre.

El evento batió récord de participación y se realizó en un espacio mayor al tradicional Palacio de Montjuïc, decorado con velas y libros. El rey se dirigió primero en catalán y luego en castellano a los asistentes, un grupo que incluyó la plana mayor de la clase dirigente en Cataluña.

Un premio nacido para ampliar el acceso a los libros

El monarca explicó que el Premio Planeta fue creado por José Manuel Lara en 1952 con un propósito claro: fomentar la lectura en una España donde aún era necesario ampliar el acceso a los libros y ofrecer mejores condiciones a los escritores. A lo largo de sus 75 ediciones, el premio acompañó la evolución de la literatura española y, con ella, la transformación del país.

Felipe VI repasó obras destacadas que ganaron el galardón. Mencionó a Mercedes Salisachs, quien capturó la España de posguerra y cómo sus personajes debieron probar sus principios personales; a Juan Marsé, que durante la Transición exploró la distancia entre lo vivido y la memoria; y a Manuel Vázquez Montalbán, quien en los años setenta retrataba las desigualdades de Barcelona bajo promesas de prosperidad.

La literatura como espejo y puente entre experiencias

El rey subrayó que todas estas novelas ganadoras, consideradas en conjunto, forman un espejo donde se reconoce el camino recorrido y los cambios que transformaron el país. A través de ellas, lectores de distintas épocas descubren cómo vivieron otras generaciones, qué esperaban y qué les preocupaba.

Felipe VI concluyó su intervención con una frase de Ana María Matute, ganadora del premio en 1954: "el que no inventa, no vive". Con esto subrayó la importancia de la literatura para permitir que los lectores imaginen otras vidas, se reconozcan en experiencias ajenas y comprendan realidades distintas. Esta capacidad de la literatura para acercarnos a la diversidad humana, según el monarca, constituye una gran aportación a la convivencia democrática.