Casa Mayo acaba de inaugurar una nueva sede en el hotel Thompson del centro de Sevilla. El cambio de ubicación trae consigo mejoras estructurales: más superficie en comedor, cocina a la vista, barra para tapear y terraza amplia. Sin embargo, el restaurante decidió mantener intacta la esencia que lo convirtió en referente durante años.
La propuesta culinaria sigue siendo la misma. Platos como el morrillo de atún curado en sal marina y servido con puerro a la brasa ejemplifican el estilo: sencillez, delicadeza y productos de calidad. La carta continúa siendo estacional, renovándose según lo que el mercado ofrece en cada época del año.
De una venta de carretera a la tercera generación
Los orígenes de Casa Mayo remontan a los años sesenta en Los Palacios, donde funcionaba como una venta humilde de ruta. Según cuenta Miguel Ángel Álvarez, gerente del grupo, las ganancias de los desayunos permitían comprar productos para el servicio de almuerzo. Esa cocina cercana y de temporada es la que atravesó décadas sin perder validez.
Hoy la operación combina dos lógicas distintas. Por las mañanas, ofrece desayuno bufé para los huéspedes del Thompson. Luego abre al público en general, momento en el que recupera su identidad original. El restaurante defiende tres pilares: el origen de los ingredientes, el entorno sevillano y la continuidad familiar que caracteriza el negocio.