La segunda edición del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh en Granada reunió a más de 9.000 asistentes en torno a treinta actividades distribuidas en centros como el Palacio de La Madraza, la Corrala de Santiago y el Carmen de los Mártires. El evento se desarrolló durante siete días bajo el lema "La vanguardia que fue, la vanguardia que será" e incluyó participaciones de sesenta figuras del arte contemporáneo.
Sin embargo, el festival quedó marcado por una decisión que dividió a la comunidad cultural: la cancelación de la participación de la escritora argentina Ariana Harwicz. La exclusión ocurrió después de que la Red Universitaria por Palestina de Granada y otros grupos solicitaran el veto, argumentando que los posicionamientos públicos de la autora sobre Israel y su oposición al boicot cultural no eran aceptables.
Manifiestos enfrentados
La decisión desató una reacción inmediata. Más de 500 personalidades de la cultura firmaron un manifiesto respaldando la exclusión. Entre los firmantes figuraban Cristina Rivera Garza, Marta Sanz, Lucrecia Martel, Rodrigo Sorogoyen y Alejandro Zambra. En la dirección opuesta, otro manifiesto contra las cancelaciones culturales logró más de 350 apoyos, incluyendo a Fernando Savater, Piedad Bonnett y Oscar Tusquets.
La polémica fue lo suficientemente significativa como para que John Banville, escritor irlandés programado para la clausura del festival, decidiera no asistir en solidaridad con la exclusión.
Actividades y escenarios
Más allá del conflicto político, el Cultur-Alh propuso experiencias vinculadas a la transgresión y la contaminación entre disciplinas artísticas. Una de las iniciativas más recordadas fue la "Book Rave" en el Mirador de San Nicolás: más de 100 lectores participaron en sesiones de lectura silenciosa como forma de reivindicar los espacios públicos urbanos.