La Condená es un festival de novela negra que acaba de nacer en Villarejo Periesteban, un pueblo de menos de 400 habitantes encaramado en lo alto de un cerro del mismo nombre, en Cuenca. Las escritoras Inés Plana y Ana Isabel Fernández Escribano orquestaron la iniciativa durante tres días a finales de septiembre, con un objetivo claro: trasladar a lectores y escritores del género a un territorio donde la geografía misma se convierte en parte de la propuesta.
Un pueblo convertido en personaje
Plana, autora de novelas como Morir no es lo que más duele, y Fernández Escribano, conocida por Amor con hiel, justificaron su elección del lugar en términos narrativos. "Hemos querido que los lectores caminen por las mismas calles donde sus autores favoritos podrían imaginar sus historias. Villarejo Periesteban no es solo una sede; es un personaje más de la trama", explicaron las comisarias. La apuesta funcionó: cada jornada superó el aforo del auditorio de la Casa de la Cultura con unas 250 personas asistentes.
Autores y reconocimientos
Entre los invitados pasaron por el festival figuras relevantes del género negro y el true crime: Santiago Díaz, Marta Robles, Cruz Morcillo, Luis Roso, Carlos Bassas y Jon Arretxe. El evento incluyó mesas redondas, charlas, conferencias y venta de libros. También se entregaron reconocimientos: Carlos Bassas recibió el premio de Excelencia a un creador total por su trayectoria en crítica cinematográfica; Marta Robles obtuvo el galardón Voces esenciales; Santiago Díaz fue honrado con el premio Magnetismo literario por su obra El amo; y Mario Enzo se llevó el Premio de las Artes Escénicas Castellano-Manchegas.
El éxito de la convocatoria ya tiene continuidad: la organización anunció que una segunda edición está en desarrollo.