Cuando "Vengadores: Endgame" cerró la Saga del Infinito en 2019, el resultado fue épico pero controvertido. Murieron Natasha Romanoff y Tony Stark, dos golpes emocionales que dejaron marca. Pero la realidad es que casi fue mucho peor.
Según el libro "The Story of Marvel Studios: The Making of the Marvel Cinematic Universe", el plan original era diferente. Kevin Feige, director creativo de Marvel Studios, propuso eliminar directamente a los seis Vengadores originales: un final colectivo y dramático que dejaría la franquicia sin sus pilares fundacionales.
Los directores dijeron no
Anthony y Joe Russo, encargados de dirigir Endgame, rechazaron la propuesta. Su argumento era sencillo: no existía una forma convincente de narrar esa muerte en masa sin que el resultado fuera confuso o poco creíble.
Feige describió su idea inicial de manera gráfica: los héroes saltarían juntos hacia la destrucción, similar a la escena de Toy Story 3 donde los juguetes se encuentran en el horno. Pero los hermanos Russo consideraron que la historia no soportaba esa conclusión. El resultado final mostró que tenían razón: la muerte de Tony Stark y el retiro de Natasha Romanoff generaron el impacto emocional necesario sin necesidad de desmantelar completamente el elenco.
Esta anécdota muestra cómo, incluso en producciones de presupuesto astronómico con visiones creativas claras, el consenso entre equipos es crucial. Marvel mantuvo a la mayoría de los Vengadores originales activos o disponibles para futuras historias, una decisión que permitió continuar construyendo el universo cinematográfico más allá de Endgame.