Morten Harket acaba de publicar "Human Grace", su primer álbum en solitario desde 2014. La noticia suena rutinaria hasta que se conoce el contexto: hace poco más de un año, el cantante se sometió a dos operaciones cerebrales para implantarse electrodos de estimulación profunda tras ser diagnosticado con párkinson.

El tratamiento, realizado en la Clínica Mayo, redujo gran parte de los síntomas físicos. Pero también afectó su voz, el instrumento que lo hizo famoso en 1985, cuando a-ha lanzó "Take On Me". En ese momento, Harket no sabía si volvería a cantar.

De la cafetería dibujada a la recuperación

A los 25 años, Harket protagonizó uno de los videoclips más memorables de la historia: corriendo por un mundo en blanco y negro, rompiendo marcos de historietas con una llave inglesa. El video, dirigido por Steve Barron, catapultó a a-ha al fenómeno mundial. Cuatro décadas después, a los 67 años, el noruego vuelve a grabar.

"Human Grace" incluye colaboraciones con sus hijas Tomine y Karmen. Muchas de sus voces fueron grabadas años atrás, pero Harket logró añadir nuevas pistas durante la preparación del disco, lo que sugiere una recuperación parcial. Él mismo reconoce que su voz mejoró desde las intervenciones, aunque no lo suficiente para considerar giras.

Más allá de la música

Harket nunca fue solo un cantante. En los ochenta, participó en campañas por vehículos eléctricos en Noruega, tres décadas antes de que el país se convirtiera en referencia mundial en ese tema. También apoyó causas sociales y desarrolló intereses paralelos en la naturaleza, el diseño industrial y la geología.

Aunque descarta planes inmediatos de giras, tampoco cierra la puerta a una eventual reunión con a-ha si las circunstancias lo permiten. Por ahora, su meta es seguir grabando cuando su voz se lo consienta. El regreso de Harket, después de lo que parecía podría ser su final, recuerda que incluso los íconos pueden reinventarse.