Llegó la época para trabajar con pimientos de calidad. Aunque existen variedades pequeñas y picantes, el pimiento morrón rojo es el favorito en la mayoría de las cocinas. La buena noticia es que asar pimientos en casa es sencillo y el resultado supera ampliamente a los productos envasados, que pierden textura y sabor en el proceso industrial.

Qué pimientos elegir para asar

La respuesta principal es simple: cualquier variedad que te guste funciona. Lo que sí importa es la calidad del ejemplar. Buscá pimientos sin daños visibles, en su punto de maduración correcto y sin magulladuras. Si dudás, apuntá al clásico pimiento morrón grande de color rojo. Los ejemplares más carnosos y jugosos tienden a ser más dulces, especialmente los de gran tamaño con tonalidades rojo oscuro casi negro. Ese color intenso se relaciona con un sabor más pronunciado que se potencia aún más con el asado.

Por qué vale la pena preparar tu propio stock

Cuando llena tu canasta de compra con pimientos frescos y los asas en casa, podés guardarlos y usarlos en múltiples platos durante días. No solo el sabor es mejor que el de las versiones envasadas, sino que controlás completamente el proceso: desde la selección del pimiento hasta cómo preservarlo. Es una manera económica y eficiente de tener un ingrediente versátil listo para suma a ensaladas, pasta, sándwiches, guisos o como acompañamiento directo.

Con la temporada en su punto máximo, es el momento ideal para preparar una buena cantidad y aprovecharla al máximo en la cocina cotidiana.