La calabaza es la hortaliza estrella del otoño, y la forma más práctica de aprovecharla es convertirla en crema. Esta receta combina la dulzura natural de la verdura con queso crema para lograr una textura suave y reconfortante, lista en menos de una hora.
Ingredientes simples para cuatro porciones
Se necesita calabaza, cebolla y ajo como base aromática. El queso crema actúa como ligante que genera esa consistencia terciopelada característica. Para enriquecer el sabor se suma queso azul en pequeña cantidad, y semillas variadas al momento de servir aportan contraste de texturas. El caldo de verduras, comino molido y nuez moscada completan la composición.
La proporción aproximada es: 700 gramos de calabaza, 500 mililitros de caldo de verduras, una cebolla, tres dientes de ajo, 200 gramos de queso crema y 20 gramos de queso azul. Se condimenta con sal, pimienta negra molida y aceite de oliva virgen extra.
Pasos directos sin complicaciones
- Pelar y picar la cebolla y el ajo en trozos pequeños
- Pelar la calabaza, retirar semillas y cortar en dados
- Pochar cebolla y ajo cinco minutos en aceite caliente
- Agregar calabaza y rehogar otros cinco minutos
- Incorporar comino molido y nuez moscada
- Verter el caldo y cocinar hasta que la calabaza se ablande
- Licuar hasta obtener consistencia uniforme
- Mezclar el queso crema, salpimentar y servir
El tiempo total es de 40 minutos, con solo 10 minutos de preparación previa. El resto es cocción pasiva. Al final, se distribuye el queso azul sobre la superficie y se esparcen las semillas variadas para dar un toque de contraste visual y sabor extra.